Juan Bautista es un genio religioso encargado de preparar al pueblo para que recibieran al Mesías, lo anunció y lo presentó: Viene detrás de mí(...)- he aquí el cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Fue un despertador de conciencias, clamó contra el conformismo y la hipocresía, exigía la justicia y la caridad e introdujo el bautismo de conversión. Utilizaba la imagen de los caminos que hay que allanar y enderezar para facilitar la venida del Esperado.
Inició su misión hablando del más fuerte y el más alto, definiéndose a si mismo como un indigno, como el amigo y el servidor dando a conocer que el que viene es la Luz, la Palabra, es el Novio, es el Ungido por el Espíritu "Yo bautizo con agua pero Él bautiza con Espíritu y Fuego".
A Juan se le encomienda la misión de propagar el bautismo de conversión, en el desierto una voz gritaba: Convertíos y creed. Quería difundir el cambio, la renovación el rejuvenecimiento, en definitiva el volver a nacer. Un cambio de vida que se inicia en el bautismo, o sea, sepultarse en el agua con las impurezas y la vejez para salir del agua como niño recién nacido.
Hay que irradiar que el Reino de los Cielos está cerca: "El que está en Cristo es una nueva creación, pasó lo viejo y todo es nuevo" (2 Co 5, 17).
Paz y Bien.
Bernardo da Quintavalle.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada