jueves, 26 de febrero de 2009

Rasgad los corazones, porque nuestro corazón es duro y viejo.

Ya se ha iniciado el tiempo de Cuaresma, empezamos a recorrer un camino de cuarenta días dedicado al ayuno, la oración y la limosna. Jesús les da un sentido nuevo a estas tres prácticas, tres fomas distintas de acercarnos y ponernos en presencia del Señor. Las tres deben brotar de un corazón limpio, honesto que quiere y ansía vivir sin doblez ante Dios y ante los demás. El tiempo litúrgico de cuaresma nos invita a que pongamos todo nuestro ser en manos del Señor para que el nos guíe en este largo recorrido que se culmina con la Ascensión y Resurrección "Dios lo levantó sobre todo y le otorgó el Nombre sobre todo nombre".
"Tú, cuando vayas a rezar entra en tu aposento, cierra la puerta y reza a tu Padre que está en lo escondido, y tu Padre que te ve en lo escondido te lo pagará"


Paz y Bien.

Bernardo da Quintavalle.