Las lecturas de estos Domingos nos han servido de catequesis preparatoria para la venida de la pascua, en la lectura del día de hoy Jesús nos anticipa la grandeza del Reino y el sentido moral de su vida, el gesto profético que hace Jesús en el templo de Jerusalén es una transgresión total de la ley, tocando el corazón de uno de los pilares de los judios.
La intencionalidad de Jesús con la expulsión de los mercaderes es transmitir su profundo amor al Padre, purificando el culto y la religión para dejar puramente la Gracia.
La verdadera reflexión de Crsito va más alla de los muros del templo, nos deja una sugerencia viva y liberadora: el verdadero templo de Dios soy yo, la morada del Espíritu por lo tanto de Dios entre los hombres soy Yo. La presencia de Dios entre los hombres soy Yo, si de veras queréis encontrar Dios, lo encontraréis en mí.
Esta es la verdadera doctrina de Jesús, ya no necesitamos ir a Jerualén, a Roma o a otros tantos sitios de carácter religioso para encontrar a Dios. Lo enconramos en Cristo y Él está en lo pequeño, en la Eucaristía y en otros templos que no son de piedra.
Paz y Bien.
Bernardo da Quintavalle.