domingo, 18 de enero de 2009

La Hora Décima



Me gusta mucho el Evangelio de Juan, y creo que es muy difícil tratar de entender algunos de sus aspectos, sobre todo si Dios no te concede el don de poder captarlo en conjunto y en esencia.


Y la Lectura de hoy del Evangelio no es menos densa. Hay una frase que me llama mucho la atención, porque aparentemente no tendría mucho sentido: "era más o menos la hora décima". Muchas personas se han preguntado por qué Juan especifica la hora (serían como las cuatro de la tarde). La opinión que más se oye es que Juan recordó la hora por impactante, porque estaba enamorado... Eso está muy bien, pero Juan no estaba allí en ese momento, y tampoco tendría mucho sentido que lo reflejara aunque se lo hubieran dicho los protagonistas o testigos.


Sin embargo, sí hay un dato que da sentido al texto: Jesús se volvió (Jn 1, 38). Esta expresión indica que Jesús se les reveló, porque en aquel momento Felipe y Andrés le llaman Rabbí, Maestro, y quieren saber de dónde viene. Ya no le preguntan quién es, porque el Bautista se lo había dicho, pero sobre todo porque Jesús al volverse se lo revela. Se volvió no aparece hasta el capítulo 20, cuando María se vuelve y reconoce a Jesús: "Rabbuní". Es, por tanto, un movimiento de revelación, un instante de conocer quién es Jesús.


Por otra parte, Juan habla de la hora en pocas ocasiones (3) en su Evangelio, seguida de décima -aquí- y sexta (otras dos veces). De todas formas, el vocablo "hora" sí lo usa más veces, con el sentido de "momento", "instante". Y que diga que es la décima tiene su motivo en que ya "hemos contemplado su Gloria" (Jn 1, 14). Por tanto, la Luz ya ha venido, la hemos visto: ha amanecido. No se indica, pues, otra cosa que la Luz ya va cayendo, quedan pocas horas, y se va revelando. No será hasta el primer día de la semana (Jn 20) cuando amanezaca de nuevo, ya consumada, la Nueva Creación.