domingo 21 de diciembre de 2008

Fe, mucha Fe.


En el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María. El ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: "¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo". Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. Pero el ángel le dijo: "No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin". María dijo al Angel: "¿Cómo puede ser eso, si yo no conozco varón?". El ángel le respondió: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios". María dijo entonces: "He aquí la ESclava del Señor, hágase en mí según tu Palabra". Y el ángel se alejó.


He aquí una escena conmovedora, que da paso a la Encarnación, como una puerta que se abre dejando pasar aire fresco.


Antes que nada, sin embargo, creo que habría que compararla con la escena en la que el ángel se aparece a Zacarías, y le dice que su mujer dará a luz. En esta ocasión, Zacarías duda, y el evangelista usa esta expresión: "En qué lo conoceré? Porque yo soy viejo y mi mujer avanzada en edad". Y María, por su parte, responde: "¿Cómo puede ser eso, si yo no conozco varón?". El primero no es que dude, es que se mantiene escéptico, pone "pegas": esterilidad, vejez... como si Dios no fuera capaz de superar ambas barreras naturales. María, en cambio, desea saber cómo sera eso, puesto que no conoce varón, pero tampoco piensa conocerlo (si no, la pregunta no tendría sentido, puesto que con casarse con José y llegarse a él habría sido suficiente). No, María no duda, pide cómo se llevará a cabo el Plan de Dios, porque ella no sabe cómo será, ya que natural y biológicamente resulta imposible.


Es la diferencia, y obtiene, desde luego, una respuesta mucho más confortante que quedarse muda.: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra". Dios mismo será su Esposo, su Amante, su Vida, su Todo. Quizá María no lo comprende al instante, pero sabe que es Elegida de Dios, y responde en fidelidad: "He aquí la ESclava del Señor, hágase en mí según tu Palabra". Aquí ya reza a Dios (esta frase no se dirige al ángel, porque "tu Palabra" es de Dios), ya se consagra. Puede que sea una de las fórmulas más primitivas de Consagración.


María, Virgen Consagrada, es ejemplo para todos, porque no se reservó nada, dijo sí, a pesar de que seguramente dudó, temió, tembló... porque concebir a un niño concebido fuera de los esponsales o del matrimonio la conduciría a la muerte. Sin embargo, José la protege (después de que Dios lo convenza, desde luego) y la toma por mujer. Todos creerán que es hijo del carpintero de Nazaret. Pero la realidad es que el Rey de Reyes ya está entre nosotros.