miércoles, 24 de diciembre de 2008

Fuente de Amor.

El Hijo de Dios vino cargado con la medicina del amor. Él mismo era esa medicina, el remedio que alivia del peso del pecado. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo para que se quedara con nosotros para enseñarnos a amar, a despojarnos de los apegos, a sepultar las tristezas y a perdonar a los enemigos. Jesús, aún estando la humanidad enferma y llena de egoismos, sigue naciendo cada día en nuestros corazones, sigue enseñandonos a amar para que nosotros participemos a nuestros hermanos lo que Él nos da y regala diariamente, por ende, nuestra vida como don de Dios debe dar frutos de amor. Jesús vino a sembrar vida donde había muerte, "para que tengan vida y vida en abundancia" debemos estar cerca y mantenernos fieles.
La vida y el amor van siempre unidos. El amor verdadero y no perecedero está cargado de energía que lo hace fecundo, por otra parte la vida consiste en amar. El que tiene vida vive en el amor y el amor es Dios.
Que el Señor os colme de Bendiciones en estas fechas tan señaladas.
Paz y Bien
Bernardo da Quintavalle.