lunes, 8 de diciembre de 2008

La Inmaculada Concepción de Sta Maria Virgen.

El ángel de la anunciación saludó a María con una palabra esperanzadora, Alégrate. Dios se acerca siempre a la criatura acompañado de la alegría, la esperanza, la bendición y la gracia, todo lo relacionado con Dios está impregnado de una inexplicable alegría, alegría que puede incluso entenderse con algo que parezca tan contrario como el sufrimiento, se puede sufrir y a un tiempo tener paz gozosa.
Todo el Evangelio de Jesucristo es un mensaje de Alegría, relacionado con la fe, la vida, la salud pero sin duda lo más transformadores son los mensajes de Perdón, como el paralítico que se fue a casa alabando a Dios, de la Palabra, para todos aquellos que la guardan y la profundizan, del Espíritu, al que a todos entusiasma y alegra cuando se alaba al Padre lleno de gozo en el Espíritu y de Vida Eterna "alegraos de que vuestros nombres estén escritos en el cielo"
El ángel saluda a María como la agraciada de Dios, la colmada de gracia hasta rebosar. Pero no debemos cosificar la gracia, como un liquido precioso recogido en el corazón de María. La gracia es la benevolencia divina, es la expresión material del mismo Dios, es un golpe que transforma y enamora hasta el punto de ungir sus entrañas hasta lo más profundo, es un impacto que transmite el aliento del Espíritu.
Podemos decir que María es fruto del beso de Dios, Dios besó a la materia y fue la vida, Dios besó a la humanidad y fue María.
Paz y Bien.
Bernando Da Quintavalle.